BALNEARIO DE PANTICOSA

El Balneario de Panticosa es uno de los lugares más espectaculares a nivel natural de toda la comarca, un tesoro escondido entre las montañas de Panticosa. Está rodeado de picos de más de 3.000 metros de altitud y bañado por las aguas del Ibón de Baños, ibón que se nutre (entre otros) por las aguas del río Caldarés, del latin caldus, que significa caliente, debido a la abundancia de fuentes termales que hay en la zona.

Se trata de una estación termal situada a 1.636 metros de altura cuyas aguas fueron ya utilizadas por los romanos. Siglos después de la época romana, este balneario estuvo en desuso, hasta que en el siglo XVIII resurge y vuelve a convertirse en una nueva estación termal que empieza a acoger a una gran cantidad de bañistas.

A principios del siglo XIX se construyeron muchos edificios y templetes para las fuentes y a partir del año 1.870, este se convierte en uno de los más prestigiosos balnearios de todo el país. Todo esto hasta que la Guerra Civil acabó con la época dorada del balneario, así como también la decadencia de la moda del termalismo que supuso el cierre total del balneario, en el año 1.979, a pesar de que el balneario había sido declarado en 1.966 como Centro de Interés Turístico.

A finales del siglo XX, todo pasó a formar parte de una constructora llamada Nozar, quien tuvo por objetivo reconvertir esta estación en un resort de lujo. A principios del siglo XXI se lleva a cabo una profunda reforma de las instalaciones, a cargo de varios arquitectos entre los que destacan Rafael Moneo y Álvaro de Siza. Así se procede a la rehabilitación del Balneario de Panticosa en 2.008 y su apertura al público como establecimiento hostelero.

Iglesia, Casino y Hoteles del Balneario de Panticosa

Durante los siglos de esplendor de la estación termal, el balneario contaba con 8 hoteles, el casino, varias villas, varios tipos de comercios y muy diversas instalaciones de ocio.

Sin duda el casino, fue la auténtica institución del balneario, lugar en donde se desarrollaba la vida social de los bañistas.

Muchos de estos edificios fueron construidos con una tipología muy variada, dependiendo del uso que adoptaran. Arquitectura aragonesa de fin del siglo XIX, con detalles modernistas e historicistas, así como algún toque de arquitectura popular y de influencia francesa. Una estética de auténtico lujo. Este tipo de arquitectura ya casi no es visible hoy en día, y es que durante las remodelaciones que se han ido produciendo desde el año 2.000, los edificios han cambiado mucho su estructura y estética.

Algunos edificios como las Termas de Tiberio y el Hotel Continental son de nueva construcción. Sin embargo, también hay otros que, a pesar de haber sido remodelados, han conservado su antigua y lujosa fachada. Estos son el Gran Hotel, el Casino o la Iglesia.

La Iglesia, muy sencilla, fue construida en el año 1.875. El altar mayor es barroco y está dedicado a la Virgen del Carmen y los laterales a Nuestra Señora de Lourdes y la Virgen del Pilar, dándole un carácter transfronterizo, aunando las advocaciones de ambos lados de los Pirineos.

Casino Balneario de Panticosa
Termas de Tiberio Balneario de Panticosa

Termas y fuentes termales

Al igual que muchas estaciones termales, el Balneario de Panticosa ya fue utilizado en la época de los romanos y es que en 1.952 se encontraron monedas de la época de Tiberio en los pozos de aguas termales.

Hoy en día el edificio de las termas es moderno, debido a la reconstrucción del balneario a principios del siglo XX, un edificio acristalado que alberga un espacio termal con piscinas de aguas medicinales, con múltiples propiedades para la salud y que brotan de los manantiales naturales de este lugar.

Antiguamente en el balneario existían seis fuentes, muchas de ellas descubiertas en los siglos XVIII y XIX. Estas eran: la de Tiberio, la de la Laguna, la del Hígado, la de San Agustín, la de la Belleza, la del Herpes, además de la del Escalar que se encuentra en la carretera de acceso al balneario. De cada una de ellas brotaban unas aguas con diferentes propiedades indicadas para el tratamiento de las afecciones de piel, aparatos digestivos y respiratorios, riñón, etc. Estos templetes eran pequeños pabellones que fueron construidos con aspiraciones de lujo y comodidades, con un estilo ecléctico y fuertes toques clasicistas.

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